Mi nombre es Mario A. Olcese, peruano y soy un estudiante consuetudinario de las Sagradas Escrituras desde que tenía 14 años de edad. Fui bautizado como Testigo de Jehová en 1964 y permanecí dentro de la secta hasta cumplir los 26 años de edad en 1976, fecha en que decidí apartarme definitivamente de esa organización al comprobar que estaban errados en sus doctrinas más fundamentales. Poco tiempo después conocí a la así llamada “Iglesia de Cristo” (Los Campbelitas) y eventualmente llegué a ser parte de ese movimiento religioso hasta el año 1979, fecha en que también decidí apartarme de esa denominación porque me di cuenta que el reino que ellos predicaban era el mismo reino que enseñaba Agustín de Hipona, el destacado padre y “teólogo cristiano” del cuarto siglo, cuyo mensaje la iglesia católica hizo suyo. Fue durante mi militancia dentro de la “Iglesia de Cristo” que obtuve mi diploma en Teología en el “Seminario Bíblico Baxter” con sede en Honduras.
En este sitio Web lo que he deseado hacer es exponer lo que las Santas Escrituras enseñan claramente en cuanto al evangelio original y al propósito real de la venida de Jesucristo a este mundo hace dos milenios, además de otros temas que tienen que ver con ciertas doctrinas ortodoxas de la cristiandad como es el caso de la Trinidad, la inmortalidad del alma, el infierno de fuego, y la morada celestial y eterna de los salvos, y otros temas fundamentales más.
Pocos parecen saber que nuestro Señor vino a predicar el evangelio, el evangelio del Reino de Dios. Sí, el Reino de Dios es el evangelio de Jesucristo y sus apóstoles, y es el poder de Dios para la salvación para todo aquel que lo acepta y lo cree de todo corazón. En muchos de los estudios que aparecen a continuación, ustedes encontrarán lo que nuestro Señor Jesucristo quiso decir por el Evangelio, o lo que es lo mismo decir, el Reino de Dios. El evangelio de Cristo es el mismo tanto para judíos como para gentiles, y es la única esperanza que tiene la humanidad que anhela la justicia de ver cristalizadas sus más sublimes y altruistas esperanzas.
Realmente el mundo necesita oír buenas noticias provenientes del cielo, y justamente es Jesús quien manifestó que fue enviado por su Padre para anunciarlas. Este anuncio de las buenas noticias fue la razón fundamental por la que Jesús fue enviado por Su Padre al mundo hace dos milenios (Lucas 4:43). Esta verdad sigue siendo desconocida o ignorada por millones de cristianos profesantes y practicantes.
Deseo y oro al Padre Altísimo, por intermedio de Su amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que este sitio sea de bendición para miles de personas que permanecen hambrientas por un mundo mejor de justicia y paz entre los hombres.
Sinceramente,
Mario Olcese |